Es un placer poder escribir estas líneas para la web de la Asociación española de afectados de Cáncer de Pulmón (AEACaP), ya que habitualmente los médicos escribimos para compañeros y nos empeñamos en referenciar todas nuestros escritos con las últimas evidencias en  diagnósticos y tratamientos y, a veces, olvidamos de forma involuntaria la carga emocional que conlleva el padecer una enfermedad.

En este sentido, desde Atención Primaria siempre se han tenido muy en cuenta las actividades encaminadas a la prevención de las enfermedades,  pero la presión asistencial a la cual estamos sometidos junto al tratamiento de las patologías agudas hace que a veces no podamos atender a estas actividades preventivas como se merecen. Ya lo decía un programa de la televisión de cuando yo era niño, “mas vale prevenir”. Pues así es, existen multitud de acciones que podemos realizar desde Atención Primaria para prevenir muchas enfermedades y, de entre ellas, una que yo destacaría es la prevención del tabaquismo así como la deshabituación de aquellos pacientes que ya fuman.

La prevención del tabaquismo debería empezar ya desde la edad pediátrica, en la que, desgraciadamente, muchos de nuestros hijos empiezan a fumar, y llegan a las consultas de los médicos de familia con el consumo del tabaco iniciado.

En la escuela y en las consultas de pediatría se debería averiguar y aconsejar sobre el tabaquismo.

Así,  puesto que tanto padres y madres como profesores y profesoras son un claro ejemplo para nuestros jóvenes, una intervención de prevención del tabaquismo en este grupo debería ir orientado hacia estos personajes ejemplarizantes.

Una vez iniciado el adulto o adolescente en el tabaquismo ya deberemos utilizar estrategias farmacológicas o no farmacológicas para intentar que lo abandone lo antes posible, ya que se sabe que cuanto más tiempo esté fumando más difícil será que lo deje y, además, más tiempo estará expuesto a las sustancias que contienen los cigarrillos que serán los causantes de todas las enfermedades relacionadas con el tabaco.

Actualmente disponemos de fármacos que pueden ayudar a dejar de fumar, la terapia sustitutiva de nicotina (en todas sus presentaciones, chicles, comprimidos, spray), el bupropion o la vareniclina.  Antes de usar este tipo de tratamiento el fumador debe ser entrevistado por su médico/enfermera para valorar el grado de dependencia de la nicotina y su motivación para realizar un intento de cesación y ajustar lo mejor posible estos tratamientos, que irán siempre acompañados de una terapia cognitivo conductual para ayudar al paciente no solo a vencer la adicción física a la nicotina sino también la dependencia psicológica desarrollada alrededor del cigarrillo.

Como toda adicción, las recaídas son una parte más del proceso. Debemos tomar estas recaídas como oportunidades para detectar debilidades que serán prevenidas en el próximo intento. En este sentido, nunca debemos culpabilizar al fumador sino que debemos intentar que aquellos que no se planteen dejarlo piensen al menos en ello. Para ello destacaremos los posibles beneficios que obtendrá y así,  aquellos que sí que quieran y nos pidan ayuda, podrán recibirla sin demora y empezar a trabajar para abandonar esta adicción a la nicotina, que genera millones de muertes en todo el mundo.

Si eres fumador y quieres dejarlo, pide consejo a tu médico, enfermera o farmacéutico, te ayudaremos encantados y darás un paso importantísimo para evitar problemas serios de salud como puede ser una enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) o un cáncer de pulmón entre otras.

Con motivo de la celebración del Día Mundial sin Tabaco el último día de este mes, la semana pasada desarrollamos la semana sin humo, unos días que anualmente dedicamos a la realización de actividades para el abordaje del tabaquismo, que convendría sistematizar en nuestras consultas para tener un impacto óptimo y real sobre este hábito.

Dr Enrique Mascarós Balaguer.

Especialista en Medicina de Familia y Comunitaria

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