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Varias décadas han pasado ya desde que los pacientes diagnosticados o tratados por cáncer eran instados a guardar reposo. Actualmente se han documentado evidencias de que la medicina física y rehabilitación, como especialidad médica, aporta a la salud pública herramientas para la prevención del cáncer en cuanto que apuesta por fomentar la actividad física saludable ajustada a las limitaciones de cada paciente.

En las últimas décadas se han demostrado mejorías en las posibilidades tanto de curación, en algunos casos, como en las de alargar y mejorar la esperanza de vida o reducir los efectos secundarios y la tasa de mortalidad por complicaciones derivadas de los tratamientos empleados como quimioterapia, radioterapia y cirugía, en otros.

Respecto a la influencia de la actividad y el ejercicio físico en la prevención del cáncer broncopulmonar, se estima que puede reducir su incidencia entre un 20-40%. Además, si se tiene en cuenta que el principal tratamiento curativo del cáncer broncopulmonar es la cirugía, apoyada o no en la quimioterapia y la radioterapia, se puede constatar que la rehabilitación respiratoria puede aportar beneficios en todas las fases del tratamiento mejorando los aspectos médicos, fisiológicos, en la esfera psicosocial y de calidad de vida.

Los principales problemas a los que se enfrentan los pacientes con cáncer de pulmón son el dolor, la sensación de ahogo o disnea y la fatiga o debilidad que va a limitar sus actividades en la vida diaria y social-comunitaria.

La rehabilitación respiratoria ha demostrado que en cualquier momento evolutivo de este tipo de cáncer puede mejorar la disnea, la capacidad de esfuerzo y la calidad de vida.

Tanto la propia enfermedad como los tratamientos que se van a emplear pueden suponer un deterioro del organismo a múltiples niveles, con atrofia muscular, esquelética y pérdida de capacidad cardiorrespiratoria. Esto conlleva una disminución de la capacidad física por la fatiga y la disnea, con repercusiones psicológicas y conductas de evitación frente a todas las actividades que supongan un esfuerzo físico, cerrando un círculo que no hace sino agravar el problema.

La mejora de las capacidades físicas del pacientes

El fin específico de la medicina física y rehabilitación es mejorar las capacidades físicas del paciente hasta el máximo tolerable o en su defecto implementar medidas que le permitan ser más eficaz para ganar en independencia y calidad de vida. En el caso del cáncer broncopulmonar la rehabilitación respiratoria se apoyará principalmente en el entrenamiento cardiorrespiratorio y muscular global, junto con técnicas de fisioterapia respiratoria. Este entrenamiento requiere de dos principios inexcusables:

  1. Mantener una nutrición adecuada que compense el desequilibrio metabólico procatabólico que supone el cáncer, sus tratamientos y el ejercicio que vamos realizar.
  1. Fijarse objetivos asumibles que sirvan para alentarse, sin que sean demasiado agresivos y causen frustración ante el fracaso ni demasiado fáciles como para que no supongan una progresión.

Consejos prácticos

1. Mantenga una vida activa, realice tareas en el hogar, laborales o aficiones, salga a la calle, mantenga una vida social activa, vaya de compras, al cine, al café, a la biblioteca, etc.

2. Camine, haga ciclismo, natación, baile o cualquier otra actividad física de las consideradas aeróbicas durante al menos 30 minutos día a una intensidad que provoque un aumento tolerable de la frecuencia respiratoria.

En condiciones normales respiramos de 12 a 16 veces por minuto y podemos mantener una conversación fluida en reposo, por tanto una forma fácil de graduar el esfuerzo realizado durante el ejercicio sería aquel en el que la conversación se hace ligeramente más difícil, pero no imposible por el aumento de la frecuencia respiratoria.

Aún si la capacidad física está muy mermada y tiene que pararse con frecuencia es preferible hacer el entrenamiento entrecortado que no hacer nada.

3. Con o sin pesos como botellas de agua y bandas elásticas es posible entrenar la musculatura de la cintura escapular, con el objeto de mejorar el patrón respiratorio durante las actividades diarias que implican usar los brazos y también la musculatura de los miembros inferiores que permitirá una mayor autonomía de deambulación.

Repetiremos estos ejercicios en tandas de 10-15 repeticiones, según tolerancia, lentamente y controlando de forma adecuada la respiración, inspirando para hacer el esfuerzo durante 1-2 segundos y espirando al relajar durante 2-3 segundos. Nunca sostendremos la respiración durante el esfuerzo.

4. Entrene la respiración adecuada tanto acostado como sentado. En ambas posiciones al coger aire por la nariz primero se debería elevar el abdomen y hacia el final las costillas. Cuando espiramos por la boca sucederá al contrario.

Si ya tiene de base una respiración muy rápida o se fatiga con este ejercicio, no es necesario que lo haga perfectamente. Intente centrarse en expulsar el aire mientras pinza la salida por la boca apretando los labios como si hiciera “pedorretas”.

5. En caso de producir mucho moco, es conveniente además de beber abundantes líquidos, que realice ejercicios de limpieza bronquial un par de veces al día, al menos matutino.

Existen en el mercado varios dispositivos que le pueden ayudar como el Acapella. Estos dispositivos provocan una vibración al espirar que mejorará la expulsión de moco. Sigan la siguiente secuencia y repitan hasta evacuar suficiente mucosidad o entre 5 a 10 minutos, suspéndalo si le provoca tos irritativa:

    • Inspire por la nariz, a veces con una cantidad de aire normal y otras veces más profunda y retenga el aire un par de segundos.
    • Con la boquilla en la boca expulse el aire a través del aparato, manteniendo duras las mejillas, hasta exhalar el aire inspirado, no es necesario vaciarse del todo.
    • Repita los pasos a y b de 5 a 10 veces o menos si nota que el moco asciende a la garganta y tosa fuera del Acapella para acabar de expulsarlo.

6. Puede usar un incentivador, preferiblemente volumétrico, para entrenar la musculatura respiratoria y flexibilizar su caja torácica. Sigas la siguientes instrucciones mejor sentado o semiincorporado en la cama:

    • Solo por un par de veces haga una prueba máxima. Inspire a través del aparato para subir la bola grande lo más arriba posible y recuerde hasta dónde llegó, mientras la bola pequeña queda entre las flechas.
    • Si por ejemplo llegó hasta 3000 con su esfuerzo máximo, las repeticiones de entrenamiento las realizará en torno a 1000-1500, manteniendo la bola pequeña entre las flechas.
    • Haga un máximo de 10 repeticiones, sin marearse y tomando pausas entre ellas

7. Haga ejercicios de flexibilidad y movilidad para la espalda, las costillas y los brazos.

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En caso de tener previsto una cirugía torácica, la reahilitación respiratoria puede ayudarle a reducir las posibles complicaciones y a que el postoperatorio sea más llevadero con las siguientes medidas.

  1. Deje de fumar al menos 4 semanas antes si es posible y durante esos plazos realice el entrenamiento propuesto anteriormente con la mayor intensidad posible.
  2. Piense en que pasará probablemente entre una o dos semanas en la cama, acostúmbrese a realizar los ejercicios con el espirómetro en esa posición.
  3. Tras la cirugía es bueno que mueva las piernas y los brazos en la cama, pero con la precaución de que el brazo el del lado de la cirugía no lo elevará más alto de la vertical respecto a la cama
  4. Tendrá que llevar un tubo de drenaje en las costillas durante ese tiempo, lo cual es molesto. Pese a ello intente mantenerse recto y piense que respirar hondo y toser si es necesario le ayudará a expulsar moco cuya acumulación es causa de múltiples complicaciones. Para reducir el dolor de estas maniobras apriete con su mano sana posicionándola sobre la herida entre las costillas y el brazo del costado intervenido y tosa. Si su cirujano o médico de rehabilitación se lo indica podrá usar el Acapella para facilitar la expulsión del moco, pero con la presión a nivel 1
  5. Cuando su cirujano o equipo de rehabilitación se lo indique podrá aumentar las actividades a sentarse en un sillón, caminar por la habitación e incluso salir de ella.

Como pacientes tengan en cuenta que en el tratamiento del cáncer broncopulmonar los especialistas más habitualmente implicados serán neumólogos, oncólogos, cirujanos torácicos, especialistas en radioterapia y por supuesto la enfermería especializada. Pero en los servicios de medicina física y rehabilitación encontrarán médicos, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales con medidas terapéuticas a tener en cuenta para ayudar durante todo el proceso.

 

Dr. David A. Moreno Barragán
Especialista en Medicina Física y RHB
Hospital Universitario Doctor Peset
Valencia

  1. 26 enero, 2016

    Interesante los ejercicios de rehabilitación sobre el tema de la respiración.
    http://psicoterapia-respiratoria.es/

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